La devaluación diseñil y otros menesteres que no vienen a cuento

Voy a estrenarme en este pequeño hueco donde uno puede dar rienda suelta a pensamientos de lo más barriobajero.

Y para ello nada mejor que empezar a relatar lo que me parece la ingente eclosión de webs y más webs que se dedican a ofrecer recursos gratuitos pero de dudosa legalidad. Un asco.

Para nada me tilden de hipócrita. Soy de los primeros que entran en sitios como Vecteezy [en] para pillar algún manchurrón vectorizado que bien podría hacerme yo solito pero que por cuestiones proyecto-temporales no me (nos) sale a cuenta. Pero al menos me tomo la molestia de ver si realmente permiten su uso comercial, son de tipo linkware, su licencia CC y, lo que es más importante, no baso la idea principal de mis trabajos en ellos. ¿Me pagan acaso para manejar el download y el copy-paste igual de bien que mi dedo meñique hurgándome la nariz? No. Al menos eso espero.

Y esto viene a cuento porque cada vez más aparecen nuevas webs que, digo yo, lo que quieren es que todos nos convirtamos en super diseñadores de pro y de paso conseguir visitillas. Quizá no en el órden en que lo he dicho.
Para ello ofrecen chorrocientos links de descarga a fotos, iconos y recursos que bien podrían valer unos cuantos euros en cualquier stock especializado. Ay amigo pero resulta que todos estos archivos están en la red y como no queda claro de dónde han salido pues si hay que hacerse un poco el tontorrón con el tema pirateo, pues uno se lo hace. Las visitas lo merecen! Y conseguir ser super diseñador de pro también! (aunque no tanto).

Que te lo pongan todo tan a huevo y servido en bandejita de plata sin ni siquiera comprobar a procedencia del material puede llevar a más de uno a problemas con plagios, derechos y licencias o similares. Internet no es tan grande como parece.

-“Pero si lo único que yo quería era un cartel para mi primo, señoría!

Pero eso no es todo. Al igual que el rollito dospuntocero, en breve veremos tantos portfolios llenos de manchurrones y efectos photoshoperos iguales que un buen cliente realmente se cuestionará si nuestro trabajo merece la inversión. Remarco lo de buen porque, en general, si el cliente es normalucho (o malo) esto se lo cuestiona siempre.

-“Pero chaval, aquí sobran ceros. Mi sobrino lo hace igual de bien!”

Lamentablemente yo no he tenido la suerte de ser un diseñador de la vieja escuela y aprender realmente a buscarme la idea sin la ayuda de la autoedición. Yo nací cuando salió el photoshop 4. Aún así me dí cuenta de una cosa. Si se te va la luz, el ordenador generalmente no funciona. Horreur!

-“¿El lápiz tiene función historial? ¿Puedo poner un folio encima de otro y poner el modo de fusión en Multiplicar?”

Se avecinan tiempos malos para al que de verdad le interese este mundillo. Algunos creen que es ahora cuando realmente se empieza a tener en cuenta la figura del diseñador. Pero si ni nosotros mismos nos respetamos, no termino de verlo claro. Ahora, si me disculpáis voy a grabarme en DVD unos pincelillos para Photoshop que me han pasado. Yo no sé de dónde han salido. Ojos que no ven…