Al César lo que es del César

Vengo utilizando este huequecito dentro de la gran Q para dar rienda suelta a mis lloriqueos y sinstentidos diseñísticos. Y esta vez no va a ser menos. Hoy pongo el ojo en los de mi especie, los disainers. Pero dentro de este grupo hay un pequeño cúmulo de personajes que realmente me molestan. Y son los que sufren de portafolitis.

La portafolitis es la enfermedad que acusan aquellos diseñadores que engrosan en su portfolio grandes marcas de productos o empresas para las que han hecho algo, pero sin decir el qué. Trabajar para Nokia o para Nike es marvelous y ponerlo en el portfolio todavía más.

Pero pobre iluso, es posible que tu labor se haya limitado a animar un par de banners del que te han pasado toda la creatividad, story y demás. O quizá te hayas encargado de maquetarles su último microsite (que básicamente era un flash que tenías que incrustar en html).

No quiero desmerecer estas actividades pues son igual de necesarias que otras similares. Lo que me revienta es no detallar tu labor real dentro del trabajo. Es una total falta de honestidad y de compañerismo con la que únicamente demuestras que de primeras, ya estás mintiendo ocultando información a esos posibles futuros clientes que ven en tu portfolio esos nombres tan rimbombantes. Amig@, así no se va a ninguna parte. Be honest, my friend. Créeme que así te irá mucho mejor. Quizá tu portfolio no tenga unos clientes tan bonitos, pero al menos ganará en integridad y honestidad. Y eso vale más que Nokia y Nike juntos.