Safari también tiene secretos

Y es que hay cositas que no sé por qué se tienen escondidas a nosotros, los usuarios “pezuñiles”. Sí hombre, esos que no sabemos realmente qué estamos haciendo cuando pulsamos el botón rojo pero que no podemos dejar de sentirnos atraídos por tan notorio color. A mí me pasa lo mismo con lo que hay detrás de una web, que no tengo realmente idea de HTML y CSS pero me gusta toquetear.

Aunque realmente lo he descubierto gracias al compañero Canteli por otros temas, el caso es que ni Harry Potter se sabe este truco de magia. Apunta:

  • 0- Cierra Safari si lo tienes abierto
  • 1- Abre Terminal
  • 2- Escribe defaults write com.apple.Safari IncludeDebugMenu 1
  • 3- Vuelve a abrir Safari y te encontrarás con un nuevo menú.

Bonito, ¿verdad? Toda una especie de Web Developer pero en el navegador más conocido de la manzanita mordida. Realmente es el menu Debug del navegador pero supervitaminado para que tengas acceso a un montón de información útil: tiempos de carga, código HTML y CSS, consola de errores…

Como pega pues ponerle que el código no se puede editar on the fly como sí te lo permite Firebug por ejemplo. Aún así, un menú realmente útil que ya no volverá a ser invisible para mí.

PD: En realidad el menú de desarrollo también lo puedes activar desde Preferencias >> Avanzado. Pero no es la opción “geek” xD.

Mamá, quiero ser Walt Disney

Recuerdo cuando era pequeñajo que me dedicaba a hacer sencillas animaciones en el pie de la mayoría de libros de texto que tenía en clase. De aquellas no tenía conocimiento teórico de la materia, obvio. Pero es sencillo imaginarse cómo crear movimiento mediante la ligera transparencia que existía al superponer una página encima de otra. Movía un poquito una patita, otro poco un bracito y así n-veces hasta hacer que los monigotes corriesen de un lado a otro del libro pegando volteretas y haciendo movimientos que nuestras leyes de la física pondrían rápidamente en entredicho.

Han pasado muuuuchos años y yo no he vuelto a animar en la vida. Tampoco es que haya dibujado mucho más la verdad. Por eso, este proyecto ha sido uno de los retos más difíciles con los que me he visto la cara hasta ahora.

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¿Cueces o enriqueces?

Señores, hoy he tenido una revelación. He visto cosas que jamás creeríais que existen, mundos en los que no hay políticos corruptos y en los que no existe el spam. Y también he visto macarrones. Sí, macarrones.

Supongamos que tienes un cliente al que le empiezan a sonar las tripas. Él, adorador que es de la buena y tradicional pasta italiana, te pide un plato de macarrones con el que saciar su apetito. Y tú sabes que un comensal satisfecho es un comensal que repite. Por tanto le informas de tu buena labor cocinera. Narras que una buena ración de macarrones a la parmesana, preparados con mimo y esmero, transportarán sus papilas gustativas más allá donde el Avecrem jamás ha llegado.

Nuestro querido y futuro consumidor no tarda en babear y comienza a frotarse el abdomen ante lo que se avecina. Pero la felicidad se torna en consternación cuando descubre horrorizado que dicho manjar le va a suponer un desembolso que no termina de entender. Pero si son unos macarrones!

La jornada concluye con un cliente agridulce que se ha quedado con hambre tras haber degustado un buen plato de macarrones cocidos y recalentados en microondas. A un precio bastante más ajustado, eso sí. Quiza la próxima vez debiera pensar seriamente si el ahorro es un beneficio o no. Y que vivan los macarrones!

Estoy de [Q]mpleaños

Aunque voy con cierto retraso, el día 4 de Febrero hice un añico en la tropa Q. Lejos queda este post con el que iniciaba nueva etapa profesional.

Sin que sirva de peloteo, el cambio fue muy gratificante tanto a nivel profesional como personal. A nivel profesional porque me ha permitido meterme en berenjenales y programas a los que sólo les quitaba el polvo (ese Cinema4D y After Effectsssss), además de adquirir conocimientos teóricos de personas que saben más que yo y a los que se lo agradeceré eternamente.

A nivel personal porque tal y como están las cosas, me han permitido compaginar el trabajo con la vida real. Y eso no lo hacen en todas partes sin miramientos, señores.

Como tampoco quiero que me quede esto demasiado pasteloso simplemente diré: Gracias. Muchas gracias.

El buen diseño es el que se puede tocar

A mí no me engañan. Que si era de la información, siglo veintiuno, nuevas tecnologías, web 2.0… no, no, no. A mí me va lo gráfico, lo print. Es que no hay color entre ver una web acabada (por muy bonita que sea) y tocar algo sacado de la imprenta!

Ahhh el tacto. ¿Cuántos habéis pasado el dedo por encima de un barniz UVI? ¿Cuántos habéis “acunado” un DVD que tiene la portada realizada con impresión lenticular? ¿Cuántas huellas habéis dejado en esa carpeta impresa con laminado en brillo? Y qué digo tacto! Olfato! Oler los catálogos recién impresos porque todavía te puede embriagar el tufillo de la tinta!

Todo esto viene a cuento porque hace poquito que hemos hecho en el estudio nuestro calendario para el 2009. Todo un homenaje gráfico al bueno de Joseba Elorza. Y verlo en la pantalla lo único que hace es que segregues baba en grandes cantidades, esperando poder verlo impreso.

Lo sé, soy una…print victim. Pero a mucha honra!

Se me lengua la traba

Lo sé, aquí parece que sólo escribe éste señor. Pero hay que ponerle freno para que luego no diga que esto no funciona si no ponemos todos nuestro granito. Networking colaborativo lo llamán…o algo.

Yo venía hoy a quejarme de lo fácil que es caer en la tentación de emplear tecnicismos en una conversación y que da lugar al fenómeno “barrera de contención”. ¿Cómo? ¿No sabéis la teoría de la barrera de contención?

La teoría de la barrera de contención expone que en una conversación (escrita o hablada) relativa a un proyecto entre dos o más sujetos, siempre habrá uno de ellos con una verborrea más que notoria. Bla, bla, bla… Curiosamente y casi con total probabilidad, dicho sujeto dispondrá en su haber de menores conocimientos sobre la materia que el/los otro/s sujeto/s.

¿Dónde está la contención diréis? Pues en no reirse en su cara. Hay que ser huevón para pensar que por “hablar mejor” vas a pensar que darás la impresión de saber más.

Y es que, señores, yo necesito un briefing, no un braifin. Y si alguien se contradice, no es porque se contrae.

Ay señor, que tenga que decir yo esto que salí del instituto ayer como el que dice…

Al César lo que es del César

Vengo utilizando este huequecito dentro de la gran Q para dar rienda suelta a mis lloriqueos y sinstentidos diseñísticos. Y esta vez no va a ser menos. Hoy pongo el ojo en los de mi especie, los disainers. Pero dentro de este grupo hay un pequeño cúmulo de personajes que realmente me molestan. Y son los que sufren de portafolitis.

La portafolitis es la enfermedad que acusan aquellos diseñadores que engrosan en su portfolio grandes marcas de productos o empresas para las que han hecho algo, pero sin decir el qué. Trabajar para Nokia o para Nike es marvelous y ponerlo en el portfolio todavía más.

Pero pobre iluso, es posible que tu labor se haya limitado a animar un par de banners del que te han pasado toda la creatividad, story y demás. O quizá te hayas encargado de maquetarles su último microsite (que básicamente era un flash que tenías que incrustar en html).

No quiero desmerecer estas actividades pues son igual de necesarias que otras similares. Lo que me revienta es no detallar tu labor real dentro del trabajo. Es una total falta de honestidad y de compañerismo con la que únicamente demuestras que de primeras, ya estás mintiendo ocultando información a esos posibles futuros clientes que ven en tu portfolio esos nombres tan rimbombantes. Amig@, así no se va a ninguna parte. Be honest, my friend. Créeme que así te irá mucho mejor. Quizá tu portfolio no tenga unos clientes tan bonitos, pero al menos ganará en integridad y honestidad. Y eso vale más que Nokia y Nike juntos.

Le atiende heurística, ¿en qué puedo ayudarle?

Cuando uno diseña cartelitos es probable que dedique más tiempo al aspecto creativo y visual, y algo menos a si va a ser usable o no. Normal. En un cartel siempre y cuando se cumplan dos o tres cosillas sobre legibilidad y equilibro ya nos puede salir algo decente desde el punto de vista práctico (que no estético). Pero la cosa cambia cuando hablamos de diseñar webs o, peor aún, una interfaz (interfeis).

En las ofertas de trabajo se piden diseñadores/maquetadores que sepan de Flash, flesh, flish, flosh y un poco de flush 2.0. Me parece curioso que ante esta pedida de mano tan multidisciplinar no se mencionen cosas como experiencia en desarrollo de interfaces o en resolución de problemas de usabilidad (que no accesibilidad). Quizá un diseñador no debiera saber de estas cosas…¿o sí?

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Welie

La base teórica es tan importante para la profesión del diseñador como para un matemático, por citar alguna profesión que tenga dicha teoría como ingrediente principal en su haber.

Cuando generalmente nos enfrentamos a realizar nuevos proyectos hemos de tener en cuenta determinados requerimientos y hay veces que no sabemos muy bien cuál es la mejor solución para según que cosas. Me pasa sobre todo en el diseño de interfaces. Si bien quizá la parte gráfica cumpla, la usabilidad es algo que también debe tenerse en cuenta desde los primeros bocetos.

Es por eso que se agradece que en la Red la información fluya de manera tan extendida. Welie [en] es un sobresaliente ejemplo de huequecito en Internet donde se trata el delicado tema de los patrones en el diseño de interacción. ¿Por qué usar un menú en acordeón si lo mejor es un combobox? ¿Es un wizard lo que necesita el cliente?

Estas respuestas y muchas más pueden obtener respuestas cuando uno se ha empapado de todo lo que Welie nos enseña. Un sitio muy recomendable para guardarse en favoritos. Algunos lo usarán para enrollarse más en sus dilatadas explicaciones con las que justificar las inversiones…otros intentaremos aprender algo más.

Nokia Final

Del dicho al hecho hay un trecho. Tutorial de retoque digital.

Quizá por envidia hacia el increíble trabajo de Jaworowski y similares diseñadores trendenciosos o por planteármelo como reto personal, iba siendo hora de preparar algún diseño más cool de lo normal. Y como [Q]Mobile necesita ir gestándose pues la ocasión la pintaban calva.

Voy a explicar algunas cosillas que he ido realizando para conseguir que una captura de pantalla se convirtiese en un vistoso ejemplo publicitario de un teléfono móvil.

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